Nadie es una isla / Nobody is an island

Nadie es una isla,

Que posea todo por sí mism@,

Somos un interSer,

Necesitamos una parte de cada uno,

Lo que se produce y florece,

En distintas partes de la tierra.

Y lo que se piensa y siente,

En distintos puntos del mundo,

Llega a otros puntos del mundo.

Y los daños y sufrimientos de otros,

Llegan a nosotros en la lejanía,

Porque está en nuestra conciencia,

Porque está en nuestro divino corazón,

Está en nosotros,

Porque es nuestra verdad,

Es lo que somos, lo que hemos sido,

Y lo que siempre seremos.

……….

No one is an island,

That he owns everything for himself,

We are an interBeing,

We need a part of each,

What is produced and flourishes,

In different parts of the earth,

They reach other parts of the earth,

And what you think and feel,

In different parts of the world,

Reach other parts of the world.

And the hurts and suffering of others,

They come to us in the distance,

Because it is in our consciousness,

Because it´s in our divine heart,

It is in us,

Because it´s our truth,

It is what we are, what we have been,

And what we will always be.

Nessuno é un isola,

Che possiede tutto per se stesso,

Siamo un interEssere;

Abbiamo bisogno di una parte di ciascuno,

Ció che si produce e fiorisce,

in diverse parti della terra,

Raggiungono altre parti della terra,

E quello che pensi e senti,

In diverse parti del mondo,

Raggiungi altre parti del mondo.

E le ferite e le sofferenze degli altri,

Vengono da noi in lontananza,

Perché é nella nostra coscienza,

Perché é nel nostro divino cuore,

É in noi,

Perché é la nostra veritá,

É ció che siamo, ció che siamo stati,

É quello che saremo sempre.

Atención, compasión y reconexión en tiempos de disrupción ecológica y social.

Los tiempos que vivimos, ante desafíos de disrupción ecológica y social, necesitamos despertar capacidades de resistencia, recuperación, y regeneración; para esto pueden cultivarse habilidades de atención, meditación, resiliencia y reconexión.

Necesitamos reconectarnos con nosotros mismos, los demás y nuestra tierra. Hoy, vivimos en la era de la distracción, la ansiedad, el stress, el conflicto, la devastación ecológica, en una sociedad del rendimiento y crecimiento pero no de entendimiento. Todo ello produce enorme sufrimiento, expresado en el conflicto personal y social. Hoy necesitamos volver a conectar, con nuestra propia presencia, la presencia de los otros y la tierra. Entrenar las cualidades de la atención, la compasión y la interconexión.

Existe una filosofía práctica que nos orienta y sirve de guía, un mapa que sirve para recorrer el sendero del autodescubrimiento y crecimiento en el mundo; ciertos conocimientos y prácticas que son como un firme timón en medio de la navegación en tiempos inciertos.

Reconectar con nosotros mismos quiere decir visitar las zonas que dejamos de atender por estar en constante distracción y movimiento, en esta sociedad acelerada y con los ritmos de la tecnología. Es un espacio que capta lo que tenemos dentro y también lo que sucede fuera de nosotros, esa es la zona de la presencia. Eso nos da calma, fortaleza y claridad. Y hay que Reconectar con nuestra humanidad compartida, el sentido de interdependencia, de que necesitamos unos de otros, cooperar para evolucionar. Y cultivar la compasión que es la conciencia de esta humanidad compartida, con nuestras luchas, alegrías, penas y esperanzas, abrazar esta capacidad como una cualidad que nos da fuerza interior para enfrentar los miedos, sufrimientos, circunstancias del mundo, con una fortaleza basada en esta humanidad compartida, en la presencia y en nuestra resiliencia natural.

Recuperar y reconectar con lo que somos en medio de las circunstancias. Despertat al ser consciente e interconectado. Crecer y transformarnos en lo personal, social, económico y espiritual, apuntando a la regeneración natural y del ecosistema para nutrir y regenerar nuestra presencia y la comunidad.