Gratitud y Compasión en nuestros días de cuarentenas y cambios.

La vida es incierta y nada permanece igual,

Todo cambia, rápida, apresuradamente, y nada es fijo.

En estos días hemos aprendido a ver y comprender eso.

La vida, la salud, las posesiones, están sujetas a la ley del cambio,

A una transformación radical que puede ocurrir en cualquier momento,

La vida está expuesta, nuestra vida es expuesta, a la naturaleza, a los conflictos, al azar incluso.

La seguridad no existe en el río cambiante de los sucesos,

Y esa vulnerabilidad nos hace humanos,

Estamos expuestos a la enfermedad, los conflictos, las transformaciones radicales,

Y abrirse a eso te da fuerza, valor y sabiduría.

Entonces llega la gratitud, que es nuestra capacidad de dar las gracias,

Por cada instante, por cada segundo de vida,

Y entiendes que tenemos conciencia, emociones, y que todos quieren la vida,

Al comprenderlo nace la compasión,

Esa inteligencia del corazón, que entiende nuestra condición humana,

En especial la del pesar y el sufrimiento por los cambios y la incertidumbre,

Por nuestra vida expuesta, y entenderlo, querer aliviarlo en uno y en los demás,

En estos días florecer esa capacidad esencial,

Y al aquietar la mente y abrir tu corazón nace esa profunda inteligencia de la compasión,

Aquella que busca aliviar tus propios males y los de las demás personas

Manteniendo tu claridad, fortaleza, paz interna, solo así puedes aportar en equilibrio,

Y comprendes que estamos interconectados, que dependemos unos de los otros,

En una frágil cadena, en una red, un bello ecosistema,

Y por eso la colaboración, de cada parte de nosotros,

Y sabemos que podemos salir adelante, siempre, de lo que sea que ocurra,

Es la naturaleza fuerte, bella y generosa de nuestra vida.

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